Arévalo Guzmán Reyes incorporado a miembro de honor de la Academia de Ingeniería y el Habitat

El ingeniero Arevalo Guzmán Reyes dijo durante la exhaltación a una silla de la institución académica, “que creen y asi lo divulgan de que la Faja del Orinoco es la -joya de la corona- cuando existen en el planeta 5 veces mayores que las mencionadas por el gobierno venezolano, pero les falta competitividad, y no han podido ni disponer el coque y el azufre sobrante de la producción.

Después de 60 años aproximadamente, del inicio de la producción comercial de petróleo en Venezuela, el país procedió en el año 1975 a finalizar el manejo de la industria petrolera por el sistema de concesiones, esta decisión contó con el respaldo de más del 90 del país. Para ese momento Venezuela ya era miembro fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP); contaba con prestigio de buen administrador de la explotación petrolera; era además pionera en materia de política de conservación de los hidrocarburos; control de la producción de petróleo y seguimiento riguroso de la participación financiera petrolera a través de las regalías, impuestos sobre la renta y control de precios de exportación.

 

Este prestigio ganado por la industria petrolera venezolana entusiasmó a muchos países miembros de la OPEP para tomar control de su industria petrolera teniendo como guía la experiencia de Venezuela. Por ejemplo: nacionalización de la industria petrolera de Irán, de Iraq y de Arabia Saudita.

 

Desde la fundación de la OPEP en septiembre de 1960 hasta comienzos de 1970, el precio del petróleo controlado por las trasnacionales se mantuvo alrededor de 1,20 USD por barril. Larevolución en Libia liderada por Gadafi, un país miembro de la OPEP, logró con el asesoramiento oportuno de algunos miembros OPEP aumentar el precio del petróleo por encima de 3 USD/barril, en acuerdo con compañías petroleras independientes. De allí en adelante, se comenzaron a firmar convenios entre las compañías denominadas las “Siete Hermanas” -Exxon, Mobil, Texaco, Shell, Chevron, Amoco y British Petroleum- y los gobiernos de los países productores miembros de la OPEP.

 

En Venezuela, durante la primera etapa después de la nacionalización (1975-1999), el manejo y fortalecimiento de la empresa estatal venezolana, PDVSA, le permitió llegar a ser clasificada por varios años como la tercera (3era.) empresa energética más importante del mundo. Con los contratos de tecnología y comercialización firmados por Venezuela con las empresas transnacionales que operaban bajo el sistema de concesiones, el mundo entero apreció la continuidad operativa de la industria petrolera venezolana a partir del 1 de enero de 1976, fecha de la nacionalización de la industria petrolera en Venezuela.

 

Paralelo al esfuerzo tecnológico, la política de gobierno pre-nacionalización, se centró en apoyar la Ley de Ejercicio Profesional de la Ingeniería del Colegio de Ingenieros de Venezuela, en un programa a diez años para la sustitución por méritos, en las posiciones gerenciales de las empresas trasnacionales de la industria petrolera por profesionales venezolanos, visto el anuncio de “no más concesiones”. Esta política fomentó la formación de empresas venezolanas de ingeniería y servicios que complementada con la modificación de la Ley de Licitaciones, permitió al país estar preparado y disponer de los recursos, insumos y personal para el arranque exitoso de la Nacionalización.

 

De esta manera, se planificaron los esfuerzos para mantener el potencial de producción de petróleo en 3 millones 700 mil barriles y al mismo tiempo se llevó a cabo la política de diversificación de clientes, ya que de esa producción el 60% eran de crudos livianos y medianos y el 40% de crudos pesados. Este sano cambio de política, de invertir más y buscar mercados para los crudos pesados le aseguraban al país la explotación de las reservas de crudos pesados, debido al hecho de que estábamos acelerando el agotamiento de las reservas de crudos medianos y livianos, comparado con los crudos pesados que se producían a una tasa baja con relación a sus reservas.

Como información, el primer pozo petrolero productor en Mene Grande era de 19 grados API y 60 años después estábamos produciendo crudos con un promedio de mezcla de 25 grados API, es decir, más liviano que pesado.

 

Como consecuencia de esta distorsión, se venían buscando con anticipación, métodos para la producción económica de los crudos pesados, como por ejemplo, proyectos de recuperación secundaria con inyección continua de vapor en campos de crudos pesados, mejorando el factor de recuperación y utilizando el gas asociado disponible.

 

En dicho período, igualmente, hay que destacar la adquisición de refinerías en el exterior para procesar crudos pesados y asegurar la disposición y colocación final de estos crudos. La compra de estas refinerías se realizaron usando la solvencia y liquidez financiera de la industria. De esta forma, se elevó la capacidad de procesamiento a 3 millones de barriles por día aproximadamente para 1996.

 

Es decir, estas refinerías eran instalaciones estratégicas para la disposición y colocación de los crudos pesados en tiempos de bajos precios. Hay que recordar que en la década de los 70 existían pocas refinerías para procesar crudos pesados en Estados Unidos -nuestro primer y natural mercado- que a través de la política de convenios de suministro a largo plazo de petróleo pesado, se instalaron unidades especiales en muchas refinerías de Estados Unidos, compitiendo con el desarrollo de la industria de crudos pesados en México y Canadá.

 

Petróleos de Venezuela, de acuerdo con sus estatutos, recibía los lineamientos de planificación a través del representante de su accionista, el Ministerio de Energía y Minas, que trabajando mancomunadamente aplicaba estrategias a largo plazo, con la sana política de que el ingreso en dólares por venta de petróleo iba al Banco Central y PDVSA a través de un convenio con el Banco Central recibía los dólares que necesitaba para sus inversiones.

 

Para facilitar el entendimiento del planteamiento que estoy haciendo, me propongo analizar el impacto de las políticas en materia petrolera aplicada por los gobiernos de turno, en dos períodos, PDVSA Pre-Chávez y PDVSA bolivariano-socialista.

 

No cabe duda que el arranque de los proyectos de asociaciones estratégicas para crudos pesados en los años 90, le brindó la oportunidad al estado venezolano para planificar eficientemente el futuro del desarrollo de los crudos pesados con la entrada en producción de 600 mil barriles diarios de crudo de la Faja, después de una inversión corriente arriba y el desarrollo e integración de refinerías en el exterior. Asegurando de esta forma PDVSA Pre-Chávez un futuro promisor para comercializar los crudos de 10 grados API de la Faja Petrolífera del Orinoco.

 

El país, PDVSA y sus planificadores estaban claros de que para el momento ese esquema era el más conveniente, ya que puso a nuestra disposición las más avanzadas tecnologías de explotación y procesamiento de crudos pesados y el respaldo financiero de la banca internacional. No debemos olvidar que durante el proceso de

 

nacionalización, los crudos de la Faja fueron considerados como una reserva estratégica, si se desarrollaban siguiendo los esquemas ya probados de explotación de crudos pesados de Canadá, competidor en el mercado americano.

 

Así tenemos, que oficialmente el Ministerio de Energía y Minas durante la nacionalización le planteó a PDVSA las consideraciones y lineamientos técnico-económicos para la explotación de la Faja Petrolífera del Orinoco, dejando claro el gran reto de Venezuela para acometer las grandes inversiones que exigiría el desarrollo de la Faja tomando en consideración la experiencia de Canadá en las arenas bituminosas de Atabasca, con un costo promedio de producción de 11 USD por barril comparado con 4 USD por barril para los crudos convencionales.

 

Con el cambio de paradigma del gobierno de Hugo Chávez y la implementación de una serie de cambios legales, estratégicos y operacionales en materia de hidrocarburos, cuya aplicación ha ocasionado cuantiosas demandas al país ante organismos de arbitraje y el acumulado desprestigio internacional, podemos afirmar que Venezuela perdió el tren estratégico del desarrollo de los crudos pesados de la Faja Petrolífera del Orinoco. Esta a la vista que PDVSA ha demostrado incapacidad en mantener la producción de los crudos mejorados, así como la disposición oportuna del coque y el azufre.

 

El primer mensaje enviado al mundo petrolero y a la OPEP por parte del gobierno socialista de Hugo Chávez, fue la decisión de eliminar la orimulsión® como combustible sustituto del carbón en la generación de energía eléctrica, con precios competitivos y garantías de seguridad de suministro que fomentasen el uso de la orimulsión® y las adaptaciones requeridas para su uso en las plantas generadoras de electricidad en varios países del mundo.

 

Petróleos de Venezuela por la decisión del accionista y de acuerdo a los contratos originalmente firmados de suministro a largo plazo de orimulsión®, tuvo que reconocer las inversiones realizadas por los clientes y compensarlas con convenios de suministro a largo plazo de hidrocarburos, para reembolsar e indemnizar el costo de los cambios realizados en las plantas de electricidad que hicieron países como Singapur, Inglaterra, Italia, China y algunos países nórdicos por la suspensión de los contratos de suministro a largo plazo de orimulsión®. Deuda que todavía sigue su curso.

 

En materia petrolera como industria extractiva que es, hay que controlar la declinación de la producción a través de reparación de los pozos activos; búsqueda de nuevas reservas probadas y aplicación de normas de mantenimiento y seguridad en los campos activos a fin de controlar la declinación natural comprobada de 20% por año, principalmente en las áreas de crudos medianos y livianos y mantener los costos de producción bajos y competitivos. Los costos actuales de producción se han triplicado ante la no aplicación de estas normas.

 

Las estadísticas han demostrado que la PDVSA Pre-Chávez se manejaba eficientemente con 30.000 empleados permanentes y 15.000 empleados de las empresas contratistas que prestaban servicios a PDVSA, basado en la formación, experiencia y capacidades de dichos trabajadores y profesionales. No es un secreto para nadie que por causa del despido de 23.000 empleados de la industria petrolera en el año 2003, la capacidad de producción y la eficiencia operacional de la industria se vino al suelo, causando el descenso de la producción en 1.500.000 barriles diarios de 3.500.000 barriles diarios de la PDVSA Pre-Chávez y adicionalmente cambiando la calidad y la composición de la cesta petrolera hacia crudos pesados con mercados más limitados.

 

El país está convencido, a sus niveles técnicos y profesionales que la oportunidad del desarrollo de la Faja Petrolífera del Orinoco ahora denominada “Hugo Chávez Frías” va a enfrentar grandes obstáculos y dificultades de competitividad. Con base, en la información técnica recopilada durante 60 años de actividad sobre la industria petrolera nacional, podemos afirmar categóricamente, la oportunidad que tenemos aplicando un programa agresivo de cambio de estrategias y lineamientos de desarrollo en áreas de la PDVSA Pre-Chávez, de incrementar la producción en 1 millón de barriles diarios de crudos livianos y medianos con costos de producción por barril de menos de la mitad de los crudos pesados, ya que se utilizarían las actuales instalaciones de producción, transporte, refinación, almacenamiento y comercialización disponibles para el manejo de 3 millones de barriles diarios.

 

El enfoque gubernamental de creer que la Faja es la “Joya de la Corona” tiene muchas interrogantes, me permito hacer algunos comentarios:

El esquema actual de impuestos de regalía y control accionario, operacional y financiero tiene como consecuencia la falta de incentivos para que los socios actuales y potenciales tengan un programa de expansión de la producción en los contratos firmados. Se ha demostrado que PDVSA no está preparada para manejar la logística de la cadena producción-mejoramiento-exportación-refinación del crudo mejorado, porque no han sido realizadas las inversiones para aumentar la capacidad de la infraestructura e instalaciones operacionales para procesar el crudo mejorado y la ausencia de capacidad para disponer de las grandes acumulaciones de coque y azufre producidos en el proceso de mejoramiento del Complejo Criogénico de Oriente en Jose.

 

Considero que hay un hibrido petrolero en donde PDVSA, socio mayoritario en dichas asociaciones, no tiene la capacidad ni liquidez financiera para actuar como tal, aportando los socios minoritarios el financiamiento que le corresponde a PDVSA, ésta le paga con crudo y el socio extranjero maneja las operaciones e instalaciones. Este esquema de negocio equivale a los viejos esquemas de concesiones con el agravante del endeudamiento de la nación con las reservas comprometidas a largo plazo del proyecto y la pérdida del control operacional, por lo tanto me pregunto: Donde está la soberanía energética que fue anunciada como fundamento y razón de esta decisión en comparación con los esquemas aplicados para el desarrollo del potencial de producción de la Faja por la PDVSA Pre-Chávez?

 

El impacto de producir 3 millones de barriles en la Faja desde el punto de vista ambiental, según lo programado por PDVSA, con una inversión de aproximadamente 250.000 millones de dólares en un período de 10 años, causaran que la OPEP siga con la política actual de precios bajos de petróleo haciendo difícil la colocación de los crudos mejorados de la Faja, es decir, enfrentarse con los países productores de crudos livianos y altos productores de gas que conforman actualmente la OPEP, sin oportunidad de justificar el negocio competitivo.

 

Me permito al respecto dar un ejemplo: las grandes inversiones hechas en Estados Unidos para producir petróleo y gas de las lutitas a través del fracturamiento hidráulico le han permitido un dominio de la tecnología y reducción de los costos de producción para generar y controlar esos hidrocarburos, lo que ha hecho posible que Estados Unidos produzca más de 11 millones de barriles por día, llegando al extremo de que en algunas áreas el costo de extracción incluyendo las inversiones, es aproximadamente de 40 USD/barril colocado en la refinería, que ya compite con el costo de los crudos pesados de la Faja.

 

Esto es un obstáculo para la competitividad, que PDVSA no está en capacidad de resolver. Como información, para sustentar esta guerra de precios, Arabia Saudita solo tiene en producción 400 pozos para un volumen de 11 millones de barriles diarios, Estados Unidos aproximadamente 40.000 pozos, Venezuela alrededor de 18.000 pozos, lo que indica que Venezuela no puede implementar el desarrollo de la industria petrolera ni a 100 USD/barril por su falta de competitividad y la deuda de aproximadamente 200.000 mil millones de dólares que necesita saldar para poder obtener financiamiento para la expansión.

 

Lo más recomendable es centralizar el esfuerzo en las instalaciones desarrolladas por la PDVSA Pre-Chávez para aumentar en 1 millón de barriles diarios; disminuir la burocracia en PDVSA a los niveles Pre-Chávez y buscar esquemas de producción compartida en donde los costos iniciales son responsabilidad del socio extranjero.

 

Estamos convencidos que el desarrollo de la Faja para elevar su producción a 3 millones de barriles diarios es inoportuno dada la situación mundial que se vislumbra para los próximos años con relación a la oferta y demanda de petróleo en el mundo. En cuanto a las reservas indicadas por el gobierno socialista de Venezuela de la “Faja Petrolífera Hugo Chávez Frías”, las reservas remanentes de crudos livianos y medianos del mundo son 5 veces mayores que las mencionadas por el gobierno venezolano, además de fácil acceso a las refinerías de los países desarrollados y a precios competitivos con seguridad y confiabilidad de suministro.

 

Visto que este planteamiento es opuesto a lo anunciado en la política petrolera del gobierno a largo plazo, con todo respeto, sería deseable que por ejemplo la Sociedad Venezolana de Ingenieros de Petróleo (SVIP), de la cual soy Presidente Honorario, la Asociación Civil Centro de Orientación en Energía (COERNER) y esta Academia analicen conjuntamente con PDVSA el futuro de la industria petrolera nacional, como tema del mayor interés para el país.

 

Del éxito que tengamos en el manejo de la industria petrolera junto con socios y empresas extranjeras, dependerá en gran medida el desarrollo de una verdadera política de diversificación tecnológica, académica y económica. Es decir, ” Sembrar el Petróleo”.Muchas gracias.

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