Los 1,8 millones de visitas diarias a DolarToday, aplacan la sed de divisas

Nadie puede explicar el accidente de convertir un mercado marginal, originalmente de ?pimpineros?, que por un bolívar le dan 4,8 pesos y en Bogotá le dan 232 pesos por bolívar. ¿Por que el gobierno no instala un DolarToday en Caracas?

 

ORLANDO ZAMORA*

El mercado paralelo tradicional sustentado en la intermediación de bonos convertibles en dólares sustituyó por siete años las carencias del mercado oficial controlado (régimen instaurado desde el 5/2/03), y funcionó desde el inicio del año 2004 hasta el 2010, arbitrando las emisiones de bonos de la República y las de PDVSA, instrumentos adquiridos en bolívares pero denominados en moneda extranjera.

 

En mayo del 2010, abruptamente el Ejecutivo ilegaliza este mecanismo de intermediación llamado de permuta. Se destruye el último vestigio de libertad cambiaria, lo que tendría graves consecuencias para el país. El vacío producido se intenta reemplazar por el SITME (9/6/10) sistema operado por el BCV que no logra plenamente sus objetivos, de suministrar divisas asumiendo activos.

 

Las presiones de demanda de medios de pagos internacionales coinciden con el ligero declive del ingreso petrolero del 2011, la adopción única de Bs 4,30 por dólar, se encontró con una mayor injerencia estatal en el control y hegemonía sobre los flujos cambiarios. Todo esto propicia la búsqueda de otra modalidad de mercado paralelo como una alternativa en la obtención de divisas.

 

Una mayor penalidad a los delitos bancarios y un aumento inusitado de las importaciones vía CADIVI y PDVSA entre 2011- 2012 dificultan la organicidad interna de este nuevo mercado, cuyo tipo de cambio no estaba aún tan distante del oficial. Así se presentaron mayores dificultades a partir del año 2013 con el inicio del ciclo de las vacas flacas al desnudarse la reinante economía de puertos y se revelan los errores que generan graves desequilibrios macroeconómicos.

 

EL MERCADO PARALELO SE REFUGIA EN LA FRONTERA CON COLOMBIA

 

En el contexto de una mayor severidad de la legislación contra los ilícitos cambiarios y la prohibición del mercado de permuta de títulos-valores en dólares y limitaciones en los flujos cambiarios convencionales, se crea en el 18/5/10 una empresa comunicacional que difunde diariamente el tipo de cambio fijado por el mercado fronterizo (centro operativo de monedas de vieja data, con asiento en San Antonio, Venezuela y Cúcuta, Colombia).

 

Este instrumento comunicacional fue reponteciado por las nuevas circunstancias, liderado por venezolanos y domiciliada en EE.UU., conocida como Dólar Today.

 

Este portal jugará un rol inapropiado desde la perspectiva de lo que debe ser el vocero de un mercado diáfano y competitivo, pero explicable. No es casual que este medio digital supere las 1.836.000

visitas, pendientes diariamente del tipo de cambio surgido de la ?específica realidad de esa zona fronteriza?, lo que hace incomprensible y contradictorio que en toda la geografía venezolana se le tome como el valor de cambio ?del bolívar? y sea la referencia nacional para ese fin.

 

El ?accidente? de convertir un mercado marginal bolívar-peso que sólo existe en zonas de tránsito de ciudadanos de ambos países, donde cada bolívar ahora genera 4,8 pesos, cuando en Bogotá la relación es 232 pesos por bolívar, se explica porque en la capital y resto de Colombia no fronteriza, poco o nada se transa con nuestra moneda, y ese último precio último es decorativo.

 

El verdadero precio lo conforma ese mercado cada día. Todo se complica al unir la cotización de ese mercado local (Bs. /P) con la formación del precio del dólar con respecto al peso colombiano, de este cruce de mercados se desprende el precio que deberán pagar los venezolanos para adquirir dólares, de acuerdo a estas reglas.

 

La frontera es una inmensa cantera de intereses diversos. Se juntan el mocho y el manco para crear un mecanismo de formación de precios: Indebido, especulativo, como sea, pero es hoy el mecanismo válido de las transacciones del mercado gris (no negro) el Gobierno lo tolera porque sino no hubiera una cierta oferta de bienes a altísimos precios en los supermercados, farmacias, y otras actividades comerciales, como sucede en Nueva Esparta y Punto Fijo, con los repuestos de vehículos, aparatos electrónicos y otros ítem. Esta anomalía existe porque en Venezuela no hay un mercado pleno, accesible.

 

Esta página web cobra mayor relevancia al profundizarse la crisis cambiaria venezolana en septiembre del año 2013. En los últimos dos años el Gobierno la responsabiliza de la desestabilización del bolívar frente al dólar estadounidense, omitiendo los portavoces del oficialismo el proceso continuado de devaluaciones que se registra y que no se detendrá por ?ahora? en Venezuela.

 

Se toma de nuevo el mismo argumento que sirvió para finiquitar la permuta en el 2010, en escenarios más adversos al develarse el cuadro deficitario de las finanzas públicas, incluyendo a PDVSA y la caída progresiva de las reservas operativas en poder del BCV.

 

Nadie defiende a Dólar Today, ni al dólar-cúcuta; máxime cuando es un lamentable accidente económico, que no expresa la condición real de la oferta y demanda sintetizada en un valor de equilibrio, sino el infinito valor de la escasez, una cotización no transparente, sin la intervención de un banco central, impulsado más por la presión de la demanda, la notoria escasez de divisas y por la ausencia de otras opciones cambiarias tangibles en el país.

 

Lo único que evidencia es que presenciamos el quiebre definitivo del control de cambio en Venezuela. Los analistas han demostrado recientemente que las reiteradas devaluaciones del peso frente al dólar, incluso su caída ante el debilitado bolívar inciden en el alza de ese precio fronterizo. Hasta las menudas negociaciones con billetes toman como referencia ese precio en cualquier punto geográfico de la República, y urge poner orden y encarar la problemática cambiaria y económica y este Gobierno rehúye buscar las soluciones y agravan la situación.

 

La frontera entre Venezuela y Colombia es una de las más activas en sur América debido a la alta movilidad de los factores productivos, por accidente y ante la ausencia de un legítimo mecanismo de formación de precios Bolívar-dólar y la resistencia oficial a la adopción de un esquema cambiario ya de imperioso carácter libre, en virtud de la caída de los precios petroleros y la anomalía de un BCV sin reservas líquidas, y una PDVSA compitiendo con el BCV como otro agente cambiario.

 

En esa frontera siempre han existido en ambos lados, centenares de operadores cambiarios fronterizos autorizados por las legislaciones de ambas naciones. En esencia se transan las monedas propias, pero, es imposible que flujos de divisas legales o no se cuelen y sean parte habitual de ese mercado, en un país que goza de estabilidad económica y plena libertad cambiaria.

 

Voceros del Gobierno y de la AN, acusan a Colombia de crear 3.000 casas de cambio e implantar condiciones normativas para cumplir el objetivo conspirativo de mermar incluso destruir parcialmente la actividad económica de este lado, mediante el contrabando de extracción y la omisión, o la complicidad del Banco de la República o banco central de ese país, en lo relativo al proceso de formación de los precios del mercado bolívar-peso-dólar y de desatender esa área específica.

 

Los funcionarios referidos no revelan o tal vez ignoran que en Julio de este año, la SUDEBAN finiquitaba la aprobación de más de 1.000 permisos para operar en esa frontera, si esa decisión fue revertida es otra cosa. Segundo, insistimos que este mercado es tan local que en el resto de ambas naciones, salvo las zonas fronterizas, no activa este tipo de transacciones bolívar-peso ni ninguno de los bancos centrales tiene injerencia en el proceso de fijación de estas cotizaciones.

 

Es si se quiere un mercado marginal, que se transforma en el actual dolor de cabeza del Ejecutivo Nacional. Actúa y así hay que entenderlo como una válvula de escape a las restricciones cambiarias dentro del territorio venezolano, es el puntillazo final del esquema de cambio administrado.

 

LA DEBACLE CAMBIARIA NO SE ORIGINA EN LAS FRONTERAS

 

Las repercusiones de los hechos descritos tienen una singular importancia en la fijación de los precios al interior de Venezuela. La falta de decisiones públicas en esta materia, diferir las medidas urgentes de ajuste, postergar la unificación cambiaria, rehuir la atención responsable a los graves desequilibrios monetarios y fiscales son las arenas que generan estos barros.

 

No es cierto que por voluntad del Estado colombiano o por la existencia del portal referido no haya estabilidad cambiaria en la Nación, es lo contrario, al no acometer el Gobierno un posible tipo de cambio de equilibrio, que irradie certidumbre y devuelva la confianza en el BCV.

 

Mal puede interferir la política cambiaria del vecino país en nuestros desequilibrios. En en esa Nación el dólar tiene una sola cotización, que es relativamente estable, opera dentro de un mercado serio, libre, vigilado, transparente donde la acción de la oferta-demanda de los particulares determina el precio y no el Gobierno colombiano.

 

El descalabro observado en el funcionamiento del mercado cambiario venezolano está asociado a la problemática interna del país, donde se localizan los factores originarios de la crisis, no atribuibles, por cierto, a la sola caída del precio de la cesta petrolera venezolana, ni a los actuales problemas fronterizos.

 

Hubo 12 años de valores de realización de los hidrocarburos ascendente desde el 2002 hasta el 2008 con rebote del 2009 al 2014. El manejo dilapidarlo de la renta petrolera, incluyendo los 326.000 millones de dólares administrados a la discrecionalidad de PDVSA al margen de las reservas en poder del BCV, trastocaron junto a las ventas a futuro y a descuento el concepto y el proceso de constitución y gestión de inversión de las reservas internacionales en manos del BCV, por lo que hoy no son sólidas, líquidas, rentables y confiables.

 

El análisis debe responder a la interrogante porqué el dólar cotizado en la página web mencionada tiene tanta repercusión en los precios de las limitadas importaciones recibidas, hasta en bienes fabricados con insumos extranjeros o no, es la pregunta crucial que debe hacerse.

 

PDVSA no está aportando dólares suficientes, los que genera privilegian las necesidades del aparato público y compromisos externos; el BCV dispone de bajas reservas líquidas, son ahora muy volátiles, cobros recientes por ventas de activos, muestran ligeras mejoras, pero son absorbidas muy pronto por la demanda acumulada de divisas y pagos del servicio de la deuda externa.

 

Por lo tanto, el único abastecedor seguro de la sed de divisas es el mercado de los particulares, llamado mercado negro, los bienes que abundan son caros porque fueron financiados por este mercado, que funciona en todo el territorio nacional vía telefónica, canje, transferencias externas, o mediante efectivo en dólares.

 

Ello explica la ausencia de billetes de baja circulación en Venezuela, quienes transan en cualquier rincón del país toman como referencia el tipo de cambio referido, el precio de la frontera es creíble, por ello cerrar la frontera no reduce ni tumbará el precio de este segmento del mercado.

 

La tradicional oferta del Estado será cada vez más escasa, dado el comportamiento de los precios petroleros, por el exceso de oferte y la declinación del crecimiento del PIB de los países más productivos del mundo con escasas excepciones como EE.UU.

 

*Orlando Zamora, Analista financiero, ex jefe de la División de Análisis de Riesgo Cambiario del BCV.

 

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