¿ Los políticos aún piensan que el petróleo es soberanía y que lo privado es malo?

Por Eddie A. Ramírez S. /
 Distinguidos políticos se han interesado en el estudio del petróleo como recurso natural no renovable y como instrumento de desarrollo. La mayoría expresaron sus ideas en artículos. El libro “Venezuela, política y petróleo” (1956), de Rómulo Betancourt, sigue siendo  referencia del pensamiento de muchos de nuestros políticos.  También “El pentágono petrolero” (1967), de Pérez Alfonzo.
En esos tiempos se consideraba que la industria petrolera “era asimilable a un servicio público”, la política de concesiones se percibía como una entrega de soberanía, se estimaba  que  las reservas de petróleo eran escasas, por lo que había que restringir la producción, se tenía la certeza de que las empresas extranjera  escamoteaban los impuestos, ya de por sí muy bajos y que, además, cuando podían intervenían en la política interna.
 Hoy la situación es diferente. Ya la actividad petrolera no es asunto de “musiues”, las reservas de crudo no son tan grandes como afirma el régimen, pero sí son cuantiosas. El negocio está estatizado y las compañías extranjeras que participan  como socias minoritarias de Pdvsa no pueden eludir pagar altos impuestos y no intervienen en nuestros asuntos. Cabe preguntar cuál es el pensamiento  de nuestros políticos ante estos cambios.
 Por razones que no son del caso comentar, el venezolano siempre percibió a la industria petrolera como algo foráneo. Incluso después de la estatización, sus trabajadores eran considerados por muchos compatriotas como copiados a imagen y semejanza de los “musiues”, ajenos al acontecer nacional, bien pagados y en general unos pretenciosos que se consideraban diferentes al resto de los ciudadanos.  Cuando los petroleros decidieron ir a un paro en abril del 2002  por las violaciones a la meritocracia, muchos  apoyaron no por simpatía, sino por percibir que podía ser un importante factor para salir de Chávez, tal y como sucedió, aunque por poco tiempo.
 Cuando individualmente los trabajadores petroleros se  sumaron al paro cívico de diciembre del 2002 en defensa de la democracia, todos  aplaudieron. Sin embargo,  cuando  no se obtuvieron  los resultados deseados, políticos y no políticos criticaron “por abandonar espacios y por inoportunos” y se empezó a mencionarlo como “paro petrolero”.  Realmente lo importante es que los políticos    pongan sobre el tapete  lo que es necesario  hacer  para poder recuperar esta industria que está en el suelo, cuando cambie este régimen que languidece.
 Para aumentar la producción y refinación se requieren cuantiosas inversiones ¿De dónde saldrían esos  recursos? ¿Sacrificando  lo que es imprescindible realizar en educación, salud  infraestructura y apoyo a los más necesitados? Al no contar con esos recursos ¿estarían dispuestos a que  Pdvsa se reduzca a su mínima expresión y a otorgarle
mayoría accionaria a los socios privados de las empresas mixtas? ¿Siguen pensando en el concepto obsoleto de soberanía y que lo privado es malo? ¿Todavía privilegian restringir producción y perder mercado  para que haya mayores precios?
 Desde luego también se requiere de recursos humanos calificados. ¿Están dispuestos a despedir, respetando sus derechos, a los miles de activistas políticos que ingresaron  a Pdvsa?  ¿Reconocerán los derechos laborales de los despedidos en el 2003? ¿Consideran deslindar de  Pdvsa las actividades no relacionadas con el negocio?
 La tecnología es otro insumo imprescindible para elevar la exploración, la producción y la refinación. ¿ Tienen la disposición de deslastrarse de socios que no aportan y reanudar o establecer nuevas relaciones con quienes cuentan con recursos financieros, humanos y tecnología?  Reconstruir el centro de investigación Intevep y el centro de adiestramiento Cied quizá sea imposible. ¿Que opinan de realizar estas actividades a través de un apoyo sostenido a nuestras  universidades?
 ¿Todavía  piensan que producir petróleo es coser y cantar? A continuación algunas cifras tomadas del Oil Market Report de la Opep. En el año 2000 la producción petrolera venezolana, excluyendo condensados y líquidos del gas natural,  fue de 2.897.000 barriles por día. Esta cifra bajó a 2.586.000 b/d en el 2002 y a 2. 305.000 b/d en el 2003 como consecuencia de los paros reseñados. En el 2004 ascendió a 2.582.000 b/d, lo cual evidencia que no hubo sabotaje en las instalaciones, como predica el embustero Rafael Ramírez. Además, este reportó durante varios años que Pdvsa producía entre 335.000 y 441.000 b/d más que la cifra real.
 Durante la gestión 2004-2014,  del hoy acusado de corrupto por sus compañeros, la producción descendió de 2.582.000 b/d a 2.373.000 b/d, es decir una pérdida de   209.000 barriles por día. Lo cual prueba que su gestión fue pésima. Hoy la producción se ubica en 1.745.000 b/d, o sea 1.152.000 b/d menos que en el 2000, demostración evidente de que los rojos no invirtieron en Pdvsa, la manejaron con ineptitud y corrupción y que los casi 23.000 trabajadores despedidos ilegalmente en el 2003 eran necesarios. Nuestros dirigentes tienen la palabra y obligación de manifestar su posición.
 Como (había) en botica: Saludamos el reciente libro “Venezuela Energética”,de Leopoldo López y Gustavo Baquero.  Nuestra solidaridad con el valiente Enrique Aristiguieta Gramcko. También con  la distinguida comunicadora social Alba Cecilia Mujica, despedida arbitrariamente de Globovisión ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

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