La nueva generación del conocimiento y la tecnología tienen que refundar a Venezuela

Reconozcamos que Venezuela es un fracaso político. Lo prueba que dos siglos después de habernos independizado de España hemos perdido esta independencia, para mayor vergüenza no ante un gran imperio, sino ante la isla de Cuba, símbolo de la ruina material y moral que trae el comunismo. Y no fue a consecuencia de la derrota en una guerra librada con heroísmo, sino por la entrega de gobernantes y políticos, sin disparar un tiro. Lo más repugnante que pudo sucedernos: la traición a la patria de civiles y militares que debieron defenderla.

La dimensión de este fracaso político se mide por el hecho de que somos el único país de América bajo el dominio de otro país, y para mayor humillación arrodillado ante uno de los más pobres y miserables, lo cual demuestra que hemos descendido a lo más bajo que puede descender una sociedad políticamente. Lavar esta deshonra exige un escarmiento que se recuerde por los siglos de los siglos. Pero además, para que no se repita, hay que hacer el cambio radical y profundo que no hicieron los políticos de la República Civil que gobernaron durante 40 años.

Precisamente, por no haber hecho ese cambio radical y profundo, el fracaso político que venía arrastrando el país desde la fundación de la República en 1830 ha culminado en la tiranía de los peores: la narcotiranía de la delincuencia organizada (criminales, ladrones, narcotraficantes y terroristas). No se trata sólo de una tiranía, por cuanto esta vez a la humillación por la Gran Traición se le agrega la vergüenza de tener a la única tiranía de la delincuencia organizada que existe en el mundo. Así el gobierno fantoche que tenemos no es sólo títere de Cuba, cuando nunca antes habíamos tenido uno semejante, sino que además es una empresa criminal narcoterrorista.

¿Cómo llegamos a este horror? Es la pregunta obligada, que debemos responder haciéndonos esta reflexión: los errores en política se pagan caro. Si hemos llegado a este desastre es por los errores del pasado. Y los errores del pasado son haber insistido terca y reiteradamente en el error de continuar en democracia con el mismo sistema político de las tiranías, no refundando el país sobre un cambio radical y profundo de ese sistema. El fracaso político de Venezuela es el fracaso de los políticos civiles de todas las generaciones anteriores porque, a consecuencia de no haber hecho el cambio radical y profundo que debieron hacer, hemos descendido a los infiernos. No tenemos siquiera patria porque la perdimos.

Hagamos de este fracaso estruendoso, sin parangón en América, el aprendizaje para convertir a Venezuela en un éxito político y también económico, social y cultural. Lo bueno de la situación actual es que, estando todo destruido, basta con limpiar el terreno para construir un país maravilloso sobre bases sólidas. He aquí la tarea de refundación de Venezuela a la cual invito a la nueva generación, la  Y o del Millenium, constituida en Venezuela por los jóvenes de la sociedad del conocimiento y de la revolución tecnológica.

Be the first to comment on "La nueva generación del conocimiento y la tecnología tienen que refundar a Venezuela"

Leave a comment

Your email address will not be published.


*